Repaso nostálgico: Pinky y Cerebro

Llegamos finalmente al último repaso del mini bloque Warner que abrimos con Tiny Toon. Si bien se trata de un spin off, es para muchos una de las mejores series del grupete: Pinky y Cerebro (Pinky and The Brain). Ambos personajes nacieron originalmente en la serie Animaniacs, de la que ya hablamos hace algunas semanas, aunque poco después lograron tener la suya propia. Nuevamente producida por Steven Spielberg y Tom Ruegger junto a la gente de Warner Bros Animation, los ratoncitos que deseaban conquistar al mundo lograron apoderarse del recuerdo nostálgico de toda una generación. Pasen y vean.

Pinky y Cerebro se emitió originalmente en USA entre el 09 de Septiembre de 1995 y el 28 de Septiembre de 1998, contando con un total de 65 episodios, distribuidos en algo así como 4 temporadas. Posteriormente llegaría Pinky, Elmyra y Cerebro, no muy popular ni entre los fans de la primera serie ni entre los propios productores, que tendría unos míseros 13 episodios. La serie original mostraba a dos ratoncitos albinos alterados genéticamente, que viven en los Laboratorios Acme. En cada episodio, Cerebro –de gran inteligencia- intenta conquistar al mundo con la ayuda de Pinky –bastante menos avispado que su compañero, un poco desquisiado y que se la pasa diciendo palabras sin sentido como “narf”, “zort”, “troz”. Había otros personajes circunstanciales, como el hámster Snowball. Claro que Cerebro nunca logra su objetivo, por diversos motivos, entre ellos la intervención del propio Pinky. Se supone que Cerebro se parece, en la voz y la fisonomía, a Orson Welles, aunque también tiene cosas de Napoléon y hasta de Don Quijote. Es un poco esta ambición y megalomanía la que termina arruinándole los planes. Cada capítulo terminaba con Pinky preguntándole a Cerebro: “¿Qué vamos a hacer esta noche, Cerebro?”, a lo que él respondía: “Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky, tratar de conquistar al mundo.”

Como casi todas sus compañeras, la serie de Pinky y Cerebro tenía guiños y dobles sentidos por todas partes, apuntados sobre todo a (o que podían ser entendidos solo por) los adultos. Había parodias a íconos de la cultura o referencias a situaciones reales. Ruegger dijo que, para crear a los personajes, se había inspirado en dos productores que fueron compañeros suyos en Tiny Toons: Eddie Fitzgerald, para Pinky, y Tom Minto para Cerebro. Supuestamente era Fitzgerald el que se la pasaba diciendo cosas como “narf” y otras onomatopeyas incomprensibles. Aunque la idea de hacer un personaje como Cerebro le saltó inicialmente luego de ver a Minton trabajando, posteriormente se sumó un ingrediente más: Orson Welles. La sugerencia se la dio Maurice La Marche -la voz de Cerebro en inglés- que era gran fan del actor, director y escritor. Tanto la popularidad, como el tono irónico y crítico que tenía la serie se acabaron cuando el personaje de Elmyra se incorporó al dúo ratonil.

En latinoamérica fue emitida por varios canales, entre ellos Cartoon Network. El doblaje fue realizado en Venezuela, contando con las voces de Frank Carreño para Pinky y Orlando Boguera para Cerebro.

La intro latina

La intro original, bastante similar.