Agustín G. Sanz

SANDÍA CON SAKE TE MORÍS! Los orígenes del manga – P.1 (para ser más precisos “P2”)

Gracias al masivo pedido popular (de como 2 personas; contando 3 del staff), acá se presenta en limpio y expandido el intervalo “didáctico” del último live de Ivreality, que quiso dar un mínimo toque de cultura entre tanto mercantilismo y chistes chabacanos; contando cosas profundas y filosóficas como los orígenes del manga y la aparición de los super-poderes… Momento cultural que lamentablemente fue cortado del aire de manera cruel y repentina por un Leandro en estado de “frenética ebriedad fernética”. Por supuesto, todo claramente improvisado y en ningun momento ensayado entre ambos para suceder en el momento justo donde no había más guión… cof cof…
Bueno, disfrutemos de un cacho de cultura:

De los “Ruunii Tyuunzu” religiosos al “Kame Hame FART”

Si uno tuviera que ponerle una fecha al germen de lo que sería el comienzo de la ilustración cómica en Japón, habría que considerar que el primer ejemplo de lo que hoy entendemos como manga data del Siglo XII (mil ciento y chirolas), con el CHOUJUU-JINBUTSU-GIGA (鳥獣人物戯画 – que se traduce como “caricaturas de animales humanoides”), un pergamino de más de ONCE metros, en las que un monje dibujaba historias de ranas, conejos y monos en con situaciones graciosas. Para hacer algún tipo de paralelismo mundano tendríamo que pensar en algo así como que un cura medieval inventó a Bugs Bunny…

Temporada de conejos!!

Como se ve, lo más notable es el nivel de comunicación en las caras, ya exagerando facciones para que sean más expresivos, pero increíblemente en algunas de estas imágenes también aparecen “líneas de velocidad” para indicar movimiento, algo que después sería absolutamente característico del manga tradicional.

“Tonari no totoro-to-to-ro… “

Pero antes de pasar a ejemplos un poco más avanzados (donde ya se empezaban a nombrar propiamente como mangas), hay que hacer una mención especial a otro pergamino de la era Edo (el 1600), llamado HE-GASSEN (屁合戦) que se traduce literalmente como “guerra de los pedos”… o si les gusta más traducido en neutro “la escaramuza de las flatulencias”… Este es sin duda el precursor de toooodos los típicos shonen de peleas sobrenaturales que sirvieron como punta de lanza para que el manga llegara al resto del mundo.

Es recontra larga la imagen, así que se abre en otra ventana para poder hacer zoom y scrolear de derecha a izquierda

En la imagen pueden verlo completo, y la progresión es obviamente de derecha a izquierda. Ahí vemos cómo se desarrolla todo el drama de esta fétida y flatulenta batalla, que arranca con unos amigos que se juntan a comer después de un día de laburo en el campo, y se preparan algún tipo de perverso guiso de porotos, acción que inicio a la competencia… Las cosas claramente se va de las manos cuando se ponen todos en bolas (¿o se les voló la ropa?) y de repente alguien tiene la gran idea de protegerse con una placa de madera… sólo para que una violenta ventosidad se la termine destruyendo… Los abanicos entran en escena como armas de deflexión y claramente otra facción entra a las hostilidades. El clímax es sin duda cuando todos ponen sus pedos en una bolsa, ¡que explota frente a los enemigos! Claramente inspirando varios siglos después a la genkidama que dio final a DragonBall… Después de eso las cosas vuelven a tomar un tinte jodón cuando llegan refuerzos de pedorreros a caballo, al que también sacan volando a pedos con caballo todo, por cierto; a un samurai se le ocurre levitar pidiéndole a dos chicas que lo ventoloizen una de cada lado (2 girls 1 fart!) y al final ni el pobre michi se salva de ser atacado…

¡¡En la segunda parte el origen de la palabra MANGA y su relación con un popular género moderno de porno animado!!


– AGUSTÍN G.S.